También es tiempo de vendimia en Ambivium
Si hay un momento en el año en el que la viña atrae más miradas desde Ambivium es precisamente ahora, en plena vendimia. Algo difícil de superar a las espectaculares postales que nos dejan a lo largo de su ciclo con paletas de color que van desde los marrones y amarillentos tonos del otoño hasta el verde del verano pasando por el manto blanco que las cubre de vez en cuando o lo atractivo de las cepas podadas y desnudas en invierno.
El lunes 31 de agosto comenzábamos la vendimia en Pago de Carraovejas, después de semanas de seguimiento parcela a parcela, tras la observación de cada racimo con la misma paciencia y ahínco con la que llevamos a cabo nuestras creaciones en cocina y las armonías que luego podéis probar en la copa y el plato. La cosecha de este año se ha adelantado casi dos semanas respecto al pasado y cuando hemos vuelto del descanso de verano ya nos estaba esperando en la finca con los compañeros en plena actividad.
Y no somos los únicos que vivimos estos días en vendimia en Alma Carraovejas, con un mosaico de tiempos distintos en cada proyecto. En Viña Meín- Emilio Rojo, Marañones y Milsetentayseis ya la hemos dado por concluida, mientras seguimos, a punto de terminar en Aiurri y Ossian Vides y Vinos. Vendimia temprana en todas ellas, y cada una avanzando a su propio compás, cerrando el año de trabajo en el viñedo con la recogida del fruto.
Esa diferencia de ritmos no es casualidad, sino el reflejo de la diversidad que existe entre los suelos y climas de los proyectos de Alma que cuentan con muchas variedades de uva que también maduran de manera diferente. Cada vendimia cuando arranca o termina cuenta la historia de un lugar muy concreto. Historias que se encierran en la copa y en el pequeño recorrido geográfico en el que os embarcamos a través de nuestras armonías.
En Ambivium esta cercanía con la viña no solo es paisaje. La viña nos acompaña en cada copa; y también en la cocina. Los sarmientos que se podan y retiran de las cepas terminarán en nuestra parrilla, o en elaboraciones en las que preparamos nuestro propio ahumado. Una forma más de que el viñedo esté presente también en el plato. Y si el vino no está en tu copa, quizá puedas probar mosto de uva…
Porque lo que hoy son racimos y uvas seleccionados a mano, mañana, en un futuro, será la añada que sirvamos en nuestras armonías. Cada vendimia que arranca es, en realidad, el primer paso de un vino que todavía no habéis probado: el que en su momento entrará en nuestra bodega y encontrará su lugar en Cellarium.
Quien nos visite durante el tiempo de vendimia encontrará a toda la comarca de la Ribera del Duero en movimiento: cuadrillas trabajando entre líneos, el runrún constante de los remolques camino a la bodega… y al acercarse un dulzón olor a mosto que llega hasta nuestras instalaciones. Es un privilegio que muy pocos tenemos la suerte de poder compartir: disfrutar de la experiencia Cellarium con el trajín de la vendimia literalmente al otro lado del cristal.
Así que, no podíamos dejar de compartir este momento con vosotros, aunque apenas hay mesas libres durante esta época tan especial. Porque estos días de vendimia son, quizá, la mejor manera de entender esa experiencia única en torno al vino de Ambivium.
¡Feliz vendimia 2026!









